lunes 7 de diciembre de 2009

DV

Él era
Tan absoultamente
Digno
Que
No advirtió
Que su cuerpo
Se burlaba
De él.


Malcolm de Chazal

miércoles 2 de diciembre de 2009

En mis manos, en mis manos..
como agua, en mis manos.

la abro y casi que te me escapas tú.
la cierro, la cierro
te retengo,
la abro ¡vete!
cuando estás a punto de caer
la cierro y vuelves.
inclino un poco la mano, mi mano
para que vuelvas a estar en el centro
tus pies bailan en mis manos
tu cuerpo se agita en mi palma
cuando eliges recorrer los bordes
y te decides a saltar al abismo
zas!
cierro la mano, prisionera bailarina
cierro la mano.
te regocijas y ries como loca
tengo la mano a medio abrir, a medio cerrar
te precipitas, incluso bailas
enardecida. en el centro de mi mano.
hasta me haces cosquillas.

te agitas, ya no te retengo quieres salir
abro mi mano te dejo ver los bordes
desde donde tú podrías saltar, pero no saltas,
eliges mi mano.
entonces yo, poseedor del poder que tú no posees
la vuelvo de lado a lado
y te arrojo al desprecio y ahora tú
sabes que yo no te elijo mientras caes al vacio atavico muerta de miedo.

viernes 27 de noviembre de 2009

(Carné de identidad)


Escribe
que soy árabe,


y el número de mi carné es cincuenta mil;
que tengo ocho hijos,
y el noveno vendrá al final del verano
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre...
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?...
Soy nombre sin apodo.
Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en ellas calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo...
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas...
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?
Escribe, pues...
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!...
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!


Mahmud Darwix



Oh Sí

Hay cosas peores que
estar sólo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde.


Charles Bukowski

sábado 14 de noviembre de 2009

La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir.

Rodolfo Walsh.



(a mi también me perturbó lo dicho por Rilke en cartas a un joven poeta, hasta ahora.)

miércoles 11 de noviembre de 2009

Sensación

En los atardeceres azules de verano iré por los senderos,
picoteado por el trigo, a pisar la hierba menuda:
soñador, sentiré su frescura bajo mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.

No hablaré ni pensaré nada,
pero el amor infinito ascenderá en mi alma,
e iré lejos, muy lejos, igual que un bohemio,
por la Naturaleza, feliz como junto a una mujer.




Arthur Rimbaud

lunes 9 de noviembre de 2009

Como uno al que meten borracho en un paquebote

Lo intenté todo, sólo que algunas cosas eran inmortales y libres.
Estamos sentados en otro lugar donde la luz del sol
se filtra, poco a poco,
esperando a que alguien llegue. Se dicen palabras duras,
mientras el sol dora el verdor del arce...

Así que eso fue todo, pero oscuramente
sentí el rumor de un nuevo aliento en las páginas
que durante todo el invierno habían olido a catálogo viejo.
Empezaban a sonar nuevas frases. Pero el verano
estaba muy avanzado, sin llegar a su mitad
pero pleno y oscuro con la promesa de esa plenitud,
tiempo en el que no ya cabe escapar a la deriva
y hasta los menos atentos guardan silencio
a contemplar aquello que está a punto de ocurrir.

Una mirada vidriosa te detiene
Y sigues caminando tembloroso: ¿era yo el percibido?
¿Me vieron esta vez como yo soy
s se ha pospuesto de nuevo? Los niños
siguen jugando, nubes que se alzan con rápida
impaciencia en el cielo de la tarde, y luego se disipan
cuando llega el denso, límpido crepúsculo.
Sólo que al oír el sonido de un claxon
a lo lejos, por un momento, supuse
que ya estaba empezando, organizada, la gran ocasión ceremoniosa,
con sus colores concentrados en una mirada, una balada
que incluye al mundo entero, ahora, pero levemente,
levemente aún, aunque con amplia autoridad y tacto.
¿El predominio de esos copos grises cayendo?
Son motas solares. Tú has dormido al sol
más tiempo que la esfinge, y no por ello eres más sabio.
Entra. Y pensé que una sombra cruzaba el umbral
pero era sólo ella que venía otra vez a preguntarme
si iba a entrar, y a pedirme, si no, que no me diese prisa.

Todo lo invade el lustre de la noche. Una luna de palidez cisterciense
ha subido hasta el centro del cielo, se ha instalado,
se ha implicado finalmente en asuntos de lo oscuro.
Y un suspiro brota desde todo lo pequeño que hay sobre la tierra,
los libros, los periódicos, las ligas y botones viejos de ropa interior
guardados en alguna parte dentro de una caja de cartón, y todas las versiones
menores de ciudades allanadas bajo la noche igualadora.
El verano exige y quita demasiado,
pero la noche, la reservada, la reticente, da más de lo que quita.

Versión de Julián Jiménez Heffernan

John Ashbery

Decidme cómo es el amor

Unos dicen que el amor es un niño
y otros dicen que es un pájaro,
unos dicen que es lo que mueve el mundo,
y otros dicen que eso es absurdo,
y cuando le pregunté al vecino de al lado,
que parecía como si lo supiese,
su mujer se enfadó mucho
y me dijo que no iba a sacar nada.

¿Se parece acaso a una pijama,
o al jamón de las clínicas de reposo?
¿Su olor recuerda a las llamas
o es un olor reconfortante?
¿Tiene espinas como un seto,
o es blando como pelusa de edredón?
¿Es afilado o tiene el borde suave?
Venga, decidme cómo es el amor.

Nuestros libros de historia se refieren a él
con notas minúsculas y crípticas,
es un tema bastante habitual en
los barcos trasatlánticos;
he encontrado menciones al asunto
en relatos de suicidios,
e incluso lo he visto escrito
en contracubiertas de guías ferroviarias.

¿Aúlla como un pastor alemán hambriento
o retruena como una banda de ejército?
¿Alguien puede hacerme una buena imitación
con una sierra o con un Steinway Grand?
¿Cuándo canta en las fiestas la arma?
¿Sólo se dedica a los clásicos?
¿Se calla cuando uno quiere silencio?
Venga, decidme cómo es el amor.

Miré en el cenador
allí tampoco estaba.
Probé en el Támesis, cerca de Maidenhead,
Y en el aire tonificante de Brighton.
No sé lo que canta el mirlo
ni lo que decía el tulipán,
pero no estaba en el gallinero
ni debajo de la cama.

¿Puede hacer muecas extrañas?
¿Se marea con los balanceos?
¿Se pasa el día en las carreras
o haciendo chanchullos con alambres?
¿Tiene su propias ideas sobre el dinero?
¿Es lo bastante patriótico?
¿Sus chistes son vulgares pero divertidos?
Venga, decidme cómo es el amor.

Cuando venga, ¿será sin avisar?
mientras me esté hurgando la nariz?
¿Llamará a mi puerta por la mañana
o me pisará un dedo en el autobús?
¿Será como cuando cambia el tiempo?
¿Saludará con cortesía o sin educación?
¿Cambiará mi vida a fin de cuentas?
Venga, decidme cómo es el amor.


W.H.Auden
Sol

Alguien acaba de irse
En el cuarto
Queda un suspiro
Vida que deserta

La calle
Y la ventana abierta

Un rayo de sol
sobre el césped.

Versión de Octavio Paz

Pierre Reverdy (1889-1960)

jueves 5 de noviembre de 2009

Cuarto poema secreto a Madelaine

Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejército contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que cambia lo mismo que un mago
sabe cambiar sus metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,
y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca Madeleine,
tu boca que beso Madeleine.

Versión de José Umaña

Guillaume Apollinaire
Mujer bonita

La primavera
a

su paso
se ha

convertido en
otoño.


Archie Randolph Ammons
Si te lo pudiera decir

El Tiempo sólo dirá ya te lo dije,
el Tiempo sólo sabe qué precio hay que pagar;
si te lo pudiera decir te lo haría saber.

Si lloráramos cuando salen los payasos,
si tropezáramos cuando tocan los músicos,
el Tiempo sólo dirá ya te lo dije.

No hay suerte que leer, aunque,
como te quiero más de lo que puedo decir,
si te lo pudiera decir te lo haría saber.

De algún lado vendrán los vientos cuando soplan,
por alguna razón se pudren las hojas;
el Tiempo sólo dirá ya te lo dije.

Quizá las rosas de veras quieran crecer,
y la visión realmente piense quedarse;
si te lo pudiera decir te lo haría saber.

Supón que todos los leones se paran y se van,
y huyen todos los arroyos y los soldados;
¿el Tiempo sólo dirá ya te lo dije?
si te lo pudiera decir te lo haría saber.


Versión de Flora Botton-Burlá

W. H. Auden


El deber

El deber
del escritor , del poeta,
no es ir a encerrarse cobardemente en un texto,
un libro,una revista de los que ya nunca saldrá,
sino al contrario salir afuera
para sacudir
para atacar
al espíritu publico
si no
¿para qué sirve?
¿y para qué nació?

Antonin Artaud

lunes 2 de noviembre de 2009

Oda al hombre que arrojó el diamante

El hombre con ojos de prismáticos en su interior
Y el desafío ulterior de una cuerda en la cintura,
Posando su imagen viva en el mundo vivo
Despertando del sueño de un dios
Que lo tenía adormecido.
En la blancura onírica de sueños que no poseen bolsillos.
En su apertura, hazaña con la que ni los zares se atreverían a soñar
Una joya jamás vista.
Reposando sobre siglos ausentes
yacía el diamante.
Una copia fidedigna del espíritu de un dios lejano,
Que los hombres inútilmente
en el reino de los hombres
pondrían el precio más elevado para su merced
El hombre de montaña
culminaría su empresa quijotesca en poco tiempo
Y el diamante en su palma
se agitaba trémulo y silencioso
Él lo admiro con el asombro de un niño asombrado
y lo guardó en su mochila
Pero él, Quijote fiel a su empresa
Cuando estaba por terminar la escalada
Descubrió el peso del diamante
Corroerle el cuerpo.
Éste representaba el dinero que le aseguraría transitar una vida
más relajada.
Más capacidad de consumo, de compra varia
Dinero que le asegura todo a los cobardes
Pero él no, sangre valiente.
Clavó una piqueta en el hielo frágil
Abrió de par en par su mochila
Y arrojó el diamante a la envidia de los dioses
Para que estos, frente al diamante que estallaba en mil pedazos por el aire
Vieran al hombre finalizar su escalada.
Reencontrándose con su humanidad
Y amando lo que ama.
Solo si arrojaba aquella piedra
El peso liviano podría ayudarle a divisar la cumbre
La que solamente él podía asegurar.
Y en su acto rechazó una concepción del mundo


Y abrazó
la cima de la montaña.

mariana.

sábado 31 de octubre de 2009


13

Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.

Y las cosas las guardan,
y un día nos contestan con ellas
y nos salvan el mundo,
como un amor secreto
en cuyos dos extremos
hay una sola entrada.

¿No habrá alguna palabra
de esas que no decimos
que hayamos colocado
sin querer en la nada?

55

Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.

Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.

Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.

Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.



Roberto Juarroz
Decirse adíos es negar la separación, es decir:
Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana.
Los hombres inventaron el adíos porque se saben de
algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes
y efímeros.


J.L. Borges

(fragmento Delia Elena San Marco -El hacedor-)

viernes 30 de octubre de 2009

Y ahora vuelves, armado de respeto.
Con tus rulos suaves en la frente
y un beso pequeño, que brota lento.

Entreabres tu boca. El mundo ahora despierta.

Todos los sabores buscados
Todos los aromas que el perfumista nunca ha de encontrar.
Navegan en tus fuentes de muchacho.


Agua tibia que se derrama entre las rocas
Dificultad que el cuerpo sostiene y vence
Torso desnudo a la mar que despabila a los pájaros
que vuelan tus alturas.
Te aferras al granito blando
Buscando el impulso (ese impulso) que te llene el pecho.

Y estés vivo, felizmente vivo en la inmensidad,
donde el aire es ya fragancia.

miércoles 28 de octubre de 2009

"La desvalorización del mundo humano crece
en razón directa de la valorización del mundo de las cosas"
Karl Marx

lunes 19 de octubre de 2009

El tiempo pérdido

Ante la puerta de la fábrica
el obrero se detiene de repente
el buen tiempo ha tironeado de su chaqueta
y no bien se vuelve
y mira el sol
muy rojo muy redondo
sonriente en su cielo plomo
le hace guiños
familiarmente
Di camarada sol
¿no te parece
una reverenda burrada
regalarle un día como este
al patrón?

Jacques Prévert
Pensamientos de Dina

Es un placer lanzarse al agua que fluye límpida
y fresca de sol: a esta hora no hay nadie.
Al rozarlas, las cortezas de los chopos te hacen estremecer
mucho más que el agua crepitante de un chapuzón. Bajo el
agua todavía está oscuro
y hace un frío que pela, pero basta emerger al sol
y se vuelven a mirar las cosas con ojos lavados.

Es un placer tenderse desnuda sobre la hierba ya caliente
y buscar con los ojos entornados las grandes colinas
que sobrepasan los chopos y me ven desnuda
y nadie de allí se percata. Aquel viejo en ropa interior
y sombrero, que iba de pesca, me ha visto zambullirme,
pero ha creído que era un muchacho y no ha dicho ni pío.

Esta noche regreso como mujer, vestida de rojo
-aquellos hombres que me sonríen por la calle no saben
que ahora estoy tendida aquí, desnuda-, regreso vestida
a recoger sonrisas. Aquellos hombres no saben
que esta noche tendré caderas vigorosas bajo el vestido rojo
y seré otra mujer. Nadie me ve aquí abajo:
y más allá de las plantas hay dragadores más fuertes
que aquellos que sonríen: nadie me ve.
Son necios los hombres -esta noche, bailando con todos,
será como si estuviese desnuda, como ahora, y nadie sabrá
que podría encontrarme aquí sola. Seré como ellos.

Tan sólo que, los muy necios, querrán abrazarme estrechamente,
susurrarme pícaras proposiciones. ¿Pero qué me importan
sus caricias? Sé hacerme caricias yo sola.
Esta noche deberíamos poder estar desnudos y vernos
sin pícaras sonrisas. Yo sonrío sola
al tenderme aquí entre la hierba y nadie lo sabe.

Cesare Pavese

viernes 16 de octubre de 2009

Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.


(J.Cortázar)

El miedo, no


El miedo, no. Tal vez, alta calina,
la posibilidad del miedo, el muro
que puede derrumbarse, porque es cierto
que detrás está el mar.
El miedo, no. El miedo tiene rostro,
es exterior, concreto,
como un fusil, como una cerradura,
como un niño sufriendo,
como lo negro que se esconde en todas
las bocas de los hombres.
El miedo, no, Tal vez sólo el estigma
de los hijos del miedo.

Es una angosta calle interminable
con todas las ventanas apagadas.
Es una hilera de viscosas manos
amables, sí, no amigas.
Es una pesadilla
de espeluznantes y corteses ritos.
El miedo, no. El miedo es un portazo.
Estoy hablando aquí de un laberinto
de puertas entornadas, con supuestas
razones para ser, para no ser,
para clasificar la desventura,
o la ventura, el pan, o la mirada
-ternura y miedo y frío- por los hijos
que crecen. Y el silencio.
Y las ciudades rutilantes, huecas.
Y la mediocridad, como una lava
caliente, derramada
sobre el trigo, y la voz, y las ideas.

No es el miedo. Aún no ha llegado el miedo.
Pero vendrá. Es la conciencia doble
de que la paz también es movimiento.
Y lo digo en voz alta y receloso.
Y no es el miedo, no. Es la certeza
de que me estoy jugando, en una carta,
lo único que pude,
tallo a tallo, hacinar para los hombres.


Rafael Guillén

lunes 12 de octubre de 2009

jueves 8 de octubre de 2009


Nocturno y Elegía

Si pregunta por mí, traza en el suelo
una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.


Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos;
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados:
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarse en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de venas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño.
Me he vuelto una rosada caracola,
me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mí creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.

¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé dónde.
Mejor será que espere a medianoche,
al extraviado olor de los jazmines,
y a la vigilia del tejado, fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

(Allí se va con un ramo de lirios
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las constelaciones...
Soy una verde voz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto ecuestre en equilibrio;
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o busque
mi recuerdo en la forma de una estrella.

(1938)

Emilio Ballagas

martes 6 de octubre de 2009

A UNA RAZÓN


Un golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sonidos y da comienzo a la nueva armonía.
Un paso tuyo es el alzamiento de los nuevos hombres y su puesta en marcha.
¡Tu cabeza se aparta: el nuevo amor! ¡Tu cabeza se vuelve: el nuevo amor!
"Cambia nuestras suertes, acribilla las plagas, comenzando por el tiempo", te cantan esos niños.
"Eleva hasta donde sea sustancia de nuestras fortunas y de nuestros deseos",
te ruegan. Llegada desde siempre, te irás por todas partes.


Arthur Rimbaud

domingo 4 de octubre de 2009

En su dormir

La veo estar
la veo ser
lejos de mi mano

la yema
de los dedos
no puede
tocar
su sueño

leve
sobre su cabeza
una pradera
se dibuja

la miro formarse
en el verano



Javier Naranjo

viernes 2 de octubre de 2009

Cartas a Franz Kappus:

Cartas a un joven poeta


Primera carta


París, a 17 de febrero de 1903

Muy distinguido señor:

Hace sólo pocos días que me alcanzó su carta, por cuya grande y afectuosa confianza quiero darle las gracias. Sabré apenas hacer algo más. No puedo entrar en minuciosas consideraciones sobre la índole de sus versos, porque me es del todo ajena cualquier intención de crítica. Y es que, para tomar contacto con una obra de arte, nada, en efecto, resulta menos acertado que el lenguaje crítico, en el cual todo se reduce siempre a unos equívocos más o menos felices.

Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de expresar como generalmente se nos quisiera hacer creer. La mayor parte de los acontecimientos son inexpresables; suceden dentro de un recinto que nunca holló palabra alguna. Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de arte: seres llenos de misterio, cuya vida, junto a la nuestra que pasa y muere, perdura.


Dicho esto, sólo queda por añadir que sus versos no tienen aún carácter propio, pero sí unos brotes quedos y recatados que despuntan ya, iniciando algo personal. Donde más claramente lo percibo es en el último poema: "Mi alma". Ahí hay algo propio que ansía manifestarse; anhelando cobrar voz y forma y melodía. Y en los bellos versos "A Leopardi" parece brotar cierta afinidad con ese hombre tan grande, tan solitario. Aun así, sus poemas no son todavía nada original, nada independiente. No lo es tampoco el último, ni el que dedica a Leopardi. La bondadosa carta que los acompaña no deja de explicarme algunas deficiencias que percibí al leer sus versos, sin que, con todo, pudiera señalarlas, dando a cada una el nombre que le corresponda.
Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.

Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante
poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente. Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, cuyas paredes no dejasen trascender hasta sus sentidos ninguno de los ruidos del mundo, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella. Intente hacer resurgir las inmersas sensaciones de ese vasto pasado. Así verá cómo su personalidad se afirma, cómo se ensancha su soledad convirtiéndose en penumbrosa morada, mientras discurre muy lejos el estrépito de los demás. Y si de este volverse hacia dentro, si de este sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le ocurrirá preguntar a nadie si son buenos. Tampoco procurará que las revistas se interesen por sus trabajos. Pues verá en ellos su más preciada y natural riqueza: trozo y voz de su propia vida.
Una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso, muy estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste: adentrarse en sí mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En su venero hallará la respuesta cuando se pregunte si debe crear. Acéptela tal como suene. Sin tratar de buscarle varias y sutiles interpretaciones. Acaso resulte cierto que está llamado a ser poeta. Entonces cargue con este su destino; llévelo con su peso y su grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera. Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido.

Pero tal vez, aun después de haberse sumergido en sí mismo y en su soledad, tenga usted que renunciar a ser poeta. (Basta, como ya queda dicho, sentir que se podría seguir viviendo sin escribir, para no permitirse el intentarlo siquiera.) Mas, aun así, este recogimiento que yo le pido no habrá sido inútil : en todo caso, su vida encontrará de ahí en adelante caminos propios. Que éstos sean buenos, ricos, amplios, es lo que yo le deseo más de cuanto puedan expresar mis palabras.

¿Qué más he de decirle? Me parece que ya todo queda debidamente recalcado. Al fin y al cabo, yo sólo he querido aconsejarle que se desenvuelva y se forme al impulso de su propio desarrollo. Al cual, por cierto, no podría causarle perturbación más violenta que la que sufriría si usted se empeñase en mirar hacia fuera, esperando que del exterior llegue la respuesta a unas preguntas que sólo su más íntimo sentir, en la más callada de sus horas, acierte quizás a contestar.

Fue para mí una gran alegría el hallar en su carta el nombre del profesor Horacek. Sigo guardando a este amable sabio una profunda veneración y una gratitud que perdurará por muchos años. Hágame el favor de expresarle estos sentimientos míos. Es prueba de gran bondad el que aun se acuerde de mí, y yo lo sé apreciar.

Le devuelvo los adjuntos versos, que usted me confió tan amablemente. Una vez más le doy las gracias por la magnitud y la cordialidad de su confianza. Mediante esta respuesta sincera y concienzuda, he intentado hacerme digno de ella: al menos un poco más digno de cuanto, como extraño, lo soy en realidad.

Con todo afecto y simpatía,


Rainer Maria Rilke

Las elegías de Duino


OCTAVA ELEGÍA



«Con todos los ojos ve la criatura
lo abierto. Pero nuestros ojos están
como al revés, y completamente en torno suyo,
la cercan como trampas, alrededor de su libre salida.
Sólo sabemos lo que hay afuera por la cara del animal,
pues ya desde el principio volteamos al niño
y lo forzamos a que vea de espaldas la creación,
no lo abierto, que en la mirada animal es tan profundo.
Libre de la muerte. Sólo nosotros la vemos;
el libre animal tiene su final siempre detrás
y delante de sí a Dios, y cuando anda, anda
en la eternidad, como andan las fuentes.
Nunca tenemos, ni siquiera un solo día, el espacio puro
delante de nosotros, donde las flores se abren
interminablemente. Siempre está el mundo,
y nunca ninguna parte sin no: la pura, la no vigilada,
la que uno respira e interminablemente conoce y no
anhela. De niño se pierde uno tranquilamente en ella
y nos despiertan a sacudidas. O alguien muere y ya.
Porque cerca de la muerte uno ya no ve a la muerte,
y mira fijamente hacia afuera, quizás con gran mirada
animal. Los amantes -si no estuviera el otro,
que obstruye la vista- se acercan y se asombran...
Como por equivocación, está abierto para ellos detrás
del otro... Pero ninguno avanza y el mundo se queda
de nuevo para él. Siempre vueltos hacia la creación,
vemos solamente sobre ella el reflejo de lo libre,
oscurecido por nosotros. O que un animal, mudo, alza
los ojos tranquilamente y ve a través y a través de nosotros.
Esto se llama destino. Estar en frente y nada más que eso,
y siempre en frente.
Si existiera una conciencia como la nuestra en el seguro
animal que viene hacia nosotros en otra dirección,
nos volcaría con su paso. Pero su ser es para él
infinito, inasible, no tiene vista hacia su condición; es
puro, tal como su mirada abierta hacia delante. Y donde
nosotros vemos el futuro, ahí él ve el todo, y a sí mismo
en el todo, y salvado para siempre.
Y sin embargo hay en el vigilante, cálido animal
el peso y la inquietud de una gran melancolía.
Pues él también siempre lleva consigo lo que a nosotros
con frecuencia nos abruma, el recuerdo,
como si el sitio hacia donde corremos como impelidos,
alguna vez hubiera estado más cerca, hubiese sido más
leal, su contacto infinitamente tierno. Aquí todo
es distancia, allá todo era aliento. Después
de su primer hogar el segundo es para él híbrido
y mudable. Oh, santidad de la criatura pequeña,
que permanece siempre en el vientre que la parió.
Oh, suerte del mosquito, que aun adentro retoza,
incluso en sus bodas: pues el vientre es todo.
Y mira, la media seguridad del pájaro que, desde
su origen, casi conoce ambas cosas, como si fuera un alma
de los etruscos, salida de un muerto, a quien
un espacio acogió, pero con la figura yacente como tapa.
Y qué perplejo está quien debe volar, y proviene
de un vientre. Como espantado de sí mismo, zigzaguea
en el aire, como cuando una grieta se abre en una taza.
Así cruza el rastro del murciélago la porcelana del anochecer.
Y nosotros: siempre espectadores, en todas partes,
¡vueltos hacia el todo, nunca hacia afuera! El todo
nos colma. Lo ordenamos. Se desintegra. Lo volvemos
a ordenar y nos desintegramos nosotros mismos.
¿Quién nos ha volteado así, que hagamos lo que hagamos,
mantenemos la actitud de alguien que se va? Como quien,
desde la última colina, que le muestra una vez más todo
su valle, voltea, se detiene, permanece un momento,
así vivimos nosotros, y siempre nos estamos despidiendo».

Traducción de José Joaquín Blanco



Rainer Maria Rilke

miércoles 30 de septiembre de 2009

Decir, hacer

A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.


Octavio Paz

martes 22 de septiembre de 2009


Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.

Octavio paz

sábado 19 de septiembre de 2009

Al frenesí idiota de unos dientes
que juran no delatarme.
Aquellas palabras, fuentes de espasmos
nocturnos
que me acechan.
el pasado me mira y a la
vez me venga.
fugitiva, flor fugitiva
y serena.

En la mano el lápiz se
apresura a escribir esto que hoy, en medio de la noche
otoñal escribo ( esto que a nada se parece )
lejos está de ser
un vómito delicioso o descriptivo.

Es solo que hoy
me has dejado pensando forastero locuaz,


tus palabras me devoran.

miércoles 16 de septiembre de 2009

sepa usted perdonar la debilidad, es que me puede.

Capítulo 93 (Rayuela - Julio Cortázar)

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.

Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de la perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar, lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero della Francesca y Anton Weber, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDLE WITH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a deseamos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...

Horacio, Horacio.

Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado.



martes 15 de septiembre de 2009

Nada nuevo, solo un pensamiento mientras viajaba.


La importancia estética de la palabra debe ser sustancial
como su sónido y su esencia
una búsqueda exigua de cualquier escritor, no hará más que revelar
su inquietud quieta.

Me obsesiona la forma, como si esta pudiéra revelarme
lo que la palabra esconde, lo que aún no me es dicho.
lo que se me oculta sin querer , pero que yo debo buscar.

el Haikú por ejemplo, me apasiona, me encanta.
(me desborda).

La forma, el tamaño, el color me acerca a develar
el aroma de la palabra, su sabor.
y con todo ello profundizar su sentido.

Por eso, creo que prefiero leer un poema a que me sea leído
en la palabra como imágen, nace la imágen viva del poema.
la cual puedo recordar y memorizar, y al memorizar el poema
solo soy capaz de ver la palabra, de volver a verla en mi mente
y recordarla, y así cada vez que lo hago nace la esencia de ese poema (el cual en su sentido verdadero soy incapaz de retener)
al cual en verdad nunca recuerdo, siempre me sorprende y me inquieta
yo solo recuerdo las palabras que me han sido dadas.

cierro los ojos y pienso en la palabra "te quiero" que alguien me ha envíado
por mensaje de texto, es pequeña negra con sabor a síntesis,
y de inmediato recuerdo un "te quiero" escrito en la arena, de un tamaño superior
es tan distinto.

entonces, retomo el eje de mi pensamiento y el interrogante que
se declara ante mi a la hora de escribir.
La importancia de la palabra, en su lado estético, es de vital relevancia.

¿Pero por qué será?
¿Por qué cuando escribo en un teclado, hay cierta letra (fuente) que no responde
a mi intención? que disminuye el sentido sonoro y atractivo de la palabra.
a diferencia de cuando escribo con mi mano en un papel, que toda palabra
quiere decir y demuestra lo que digo.
¿Será por que es la letra más personal la que mana de mi espíritu?
¿y se crea un lazo casi místico y la palabra escrita se corresponde a su sentido
y simplemente la miro, y es lo que yo quería mirar y así esta bien?

¿Por qué hay tantas fuentes en un procesador de texto?
¿Por qué algunas quedan bien para algunos textos y otras quedan mal?
Porque a cada instante se revela la importancia de la forma,
del tamaño y del color. Esto se debe a la consideración que cada escritor tiene con ellos.

La estética de la palabra es una búsqueda en la palabra misma.
forma parte del todo, y en ese todo sobresale.

por eso hoy defino y me inquieto al decir
que la búsqueda estética de la palabra
debe ser una lucha implacable, porque es un deber
para revelar su sentido ante penúltimo.






mariana

jueves 10 de septiembre de 2009

No sé si fue miedo o cobardía,
pero cuando el primer Lunes de Abril al levantarme
vi tu sombra última, asesinando las paredes de mi
habitación... no pude correr a buscarte.

llevabas algo de soledad y de esperanza, de deseos
de deshacerte de mi. Yo jamás te acompañaría, tú
sabías de mis planes, y siempre la misma pelea
no te incluían.

esa mañana tibia de sol enfurecido
te fuiste,
fue tan simple y duro.

te pusiste unos zapatos, los más lindos que tenías,
sabías que me encantaban. no llevabas un bolso ni pertenencias mundanas,
me regalabas todo lo que habias sido, todo el pasado y todos los tú
que te trajeron hasta acá. pero ya no más.
Ni un pedacito de tí habitaria mi futuro, nada.
Todo te lo llevaste
al cerrar la puerta.

Aún conservo cada recuerdo y cada regalo, cada río, y cada estrella (que aún no se extinge), cada árbol y cada banco, cada libro y cada disco.
todo va atado a mi. Como una carga que me sostiene
aguardando al tú futuro para decirle entre lágrimas y una sonrisa
-Lo he guardado todo para tí, ven, anda.. ahora eres el mismo.
borra tu ausencia de mi cuarto y querramonos durante siestas eternas-

pero hay noches ,
en que temo no encontrarte.

y todo
se inunda
en tristeza.
Alter tú

El conjunto de miembros hermosos o la voz
tan dócil que desgarra y hace sangre,
el catálogo ameno de los gestos,
la increíble, la cruel sonrisa, la manera
de deslizar las manos, la deseable rodilla.
Ése que muestras no es el que yo quiero.
Te he recreado, otro, a mi capricho,
más invisible y menos complicado,
y te he inventado casa y nombre propios,
secretísimo mío, para poder hallarte.
Qué bello te despiertas conmigo en la alborada;
si tú pudieras verte...

De "Alcoba del agua" 2002

Josefa Parra

domingo 6 de septiembre de 2009

Puedo, podría, debo

Si me dices por qué el pantano
parece infranqueable, entonces
te diré por qué pienso que
puedo atravesarlo si lo intento.


Marianne Craig Moore
Traducción de Olivia de Miguel

El francesito con olor a primera fragancia
intentaba darme un beso,
el francesito de ojos claros y boca perdida
intentaba darme un beso,
el francesito con sus rasgos de francesito
intentaba darme un beso.
El francesito hablaba en el idioma del intelectual,
del poeta. El francesito hablaba el idioma de quienes
tomaron la Bastilla un Martes y sacudieron Mayo.
El francesito y sus experimentos en laboratorio
y Latinoamérica
El francesito compartía conmigo su silla y su vaso.
El francesito adormecía a cualquier cielo y resucitaba
hasta la más lejana primavera.
El joven francés universitario de piel clara
me acercaba hasta sus labios y luego me devolvía temprano hasta la orilla.

Al francesito lo vi por última vez en Plaza de Mayo,
quizá por cliché o por casualidad, hubo maíz para las palomas.
El francesito me besó.
Y a la hora del final, cada cual tomó el subte vaya a saber a donde.
El francesito lleva consigo un beso distinto para cada capital del mundo
tal vez ese subte lo vió partir hacia Oriente

quien sabe qué del francesito.

sábado 22 de agosto de 2009

este sábado en Ezeiza.

viernes 21 de agosto de 2009

(...)Estuve a punto de hacerlo, y ahora no soy más que uno de los muchos que se preguntan por qué en algún momento no hicieron lo que habían pensado hacer. En cambio me quedé con la Rousse y Kikí, fumando una nueva pipa y pidiendo otra ronda de vino blanco; no me acuerdo bien de lo que sentí al renunciar a mi impulso, pero era algo como una veda, el sentimiento de que si la trasgredía iba a entrar en un territorio inseguro. Y sin embargo creo que hice mal, que estuve al borde de un acto que hubiera podido salvarme. Salvarme de qué, me pregunto.
Pero precisamente de eso: salvarme de que hoy no pueda hacer otra cosa que preguntármelo, y que no haya otra respuesta que el humo del tabaco y esa vaga esperanza inútil que me sigue por las calles como un perro sarnoso.


fragmento
El otro cielo

Julio Cortázar.

jueves 20 de agosto de 2009

FIN DE FANTASÍA
Este cuerpo no volverá a empezar de nuevo. Al tocar las
cuencas de sus ojos,
uno nota que un montón de tierra está más vivo,
ya que, incluso al alba, la tierra no hace sino guardar
silencio en su interior.
Pero un cadáver es un resto de demasiados despertares.

No tenemos más que esta virtud: comenzar
cada día la vida -ante la tierra,
bajo un cielo que calla-, esperando un despertar.
Se asombra alguien de que el alba implique tanto esfuerzo;
de despertar en despertar, una labor ha sido efectuada.
Pero vivimos solamente para darnos en un estremecimiento
al trabajo futuro y despertar, de una vez, la tierra.
Y alguna vez ocurre. Después vuelve a callar con nosotros.

Si al rozar aquel rostro la mano no estuviese insegura
-viva mano que siente la vida si toca-,
si de veras aquel frío no fuese otra cosa que el frío
de la tierra, en el alba que hiela la tierra,
tal vez eso sería un despertar y las cosas que callan
bajo el alba dirían todavía palabras. Pero tiembla
mi mano y entre todas las cosas se asemeja
a la mano inmóvil.
Otras veces, despertarse al alba
era un dolor seco, un jirón de luz,
pero era asimismo una liberación. La avara palabra
de la tierra era alegre, en un rápido instante,
y morir era todavía regresar a ella. Ahora, el cuerpo que
espera
es un resto de demasiados despertares y no regresa a la tierra.
Ni siquiera lo dicen los labios endurecidos.


Cesare Pavese

martes 18 de agosto de 2009

Duda

Estoy solo en esta tarde silenciosa
Y sólo pienso en ti, en ti.

Tomo un libro y te descubro en cada página
Vago en ti ebrio y perturbado.

Me dejo caer sobre la cama
La almohada me quema...no, no puedo dormir, sólo esperar.

Inseguro, me acerco a la ventana.
Contemplo la luna y la humeante pradera.

En un rincón del huerto me dijiste "sí"
Y ese "sí" me ha acompañado toda la vida.

De pronto caigo en cuenta
Que siempre fuiste indómita.

Que ese "sí", ese estremecimiento tuyo allá en el huerto,
Esos besos -fueron tan sólo un delirio en la primavera y el sueño.

Versión de Jorge Bustamante García

Nikolai Gumilov
Cosas que no tendremos

Cosas que no tendremos:

Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.

Cosas que me he perdido:

No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.

Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.

De "Alcoba del agua" 2002

Josefa Parra


Dedicatoria


La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.

"Evohé" 1971

Última entrevista

La última entrevista fue triste.
Yo esperaba una decisión imposible:
que me siguieras a una ciudad extraña
donde sólo se había perdido un submarino alemán
y tú esperabas que no te lo propusiera.
Con el vértigo de los suicidas
te dije: « Ven conmigo» sabiéndolo imposible
y tú -sabiéndolo imposible- respondiste:
«Nada se me perdió allí» y diste la conversación
por concluida. Me puse de pie
como quien cierra un libro
aunque sabía -lo supe siempre-
que ahora empezaba otro capítulo.
Iba a soñar contigo -en una ciudad extraña-,
donde sólo un viejo submarino alemán
se perdió.
Iba a escribirte cartas que no te enviaría
y tú, ibas a esperar mi regreso
-Penélope infiel- con ambigüedad,
sabiendo que mis cortos regresos
no serían definitivos. No soy Ulises. No conocí
Itaca. Todo lo que he perdido

"Inmovilidad de los barcos" 1997

Cristina Peri Rossi

lunes 17 de agosto de 2009

Pacto

Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos

Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado

Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos

Por si el trópico te reclama impaciente
entre sus verdes

O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta

De "Pasajeros del viento"

María Clara González
No tengo paz ni puedo hacer la guerra

No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por tí.

Versión de Julián del Valle

Francesco Petrarca
Hembra

Hembra que entre mis muslos callabas
de todos los favores que pude prometerte
te debo la locura.



Leopoldo Maria Panero
Angustia

Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena
de todos los pecados de un pueblo que te ama,
ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena
bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,
con su esterilidad como a ti me ha marcado;
pero mientras tu seno sin compasión recata

un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,
pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,
¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!

Versión de Andrés Holguín

Stéphane Mallarmé

domingo 16 de agosto de 2009

La ciudad de Choan

Los fenix están jugando en su terraza.
Los fenix se han ido, el río fluye soitario.
Flores y hierba
cubren la oscura senda
donde descansa la casa dinástica de los Go.
Los brillantes vestidos y los brillantes gorros de los Shin
son ahora la base de colinas antiguas.

Las Tres Montañas caen a tráves del cielo lejano,
la isla de la Garza Blanca
divide la corriente en dos.
Ahora las altas nubes han cubierto el sol
y yo no puedo ver Choan a lo lejos
y estoy triste.

Rihaku

Ezra Pound, Cathay, 1915.

traducción de Jesús Munárriz y Jenaro Talens.

jueves 13 de agosto de 2009

Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo ?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el "por qué" de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien "sea" hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?


Mario Benedetti

miércoles 12 de agosto de 2009

Por una poesía abierta

Las Tesis por una Poesía Abierta, propuestas por Jean-Clarence Lambert
Lambert, nacido en 1930, ensayista, traductor, conocedor de las artes plásticas, del
teatro experimental, de lenguas extranjeras y de países lejanos.


1. Lo que propongo al poeta: querer, a su vez, correr el riesgo.
2. Somos libres, sí. Debemos materializar esta libertad, usarla.
3. Que la palabra sea un acto - o que la palabra sea de nuevo un acto. La palabra-acto, es el
nombre. Integrar en el mundo humano. Al principio era la Palabra - el Verbo - el Lenguaje -.
Pero no era el comienzo del mundo: era el comienzo del hombre, el reino del hombre, de la
humanización del mundo. ¡Humanización! ¡Mundo!... Estas palabras, justamente, ¡qué
usadas están!
4. No aceptar las palabras en uso, las palabras usadas. Desconfiar.
5. Pasar sobre los tabús semánticos. -¿E ir a naufragar en la incomunicabilidad? - El pasaje,
cuando tiene lugar, tiene más precio.
6. Que el poeta se instaure como mediador entre el signo y la significación.
7. Lo indefinido: ¡cuántas sorpresas! Lo imprevisible (seamos sinceros): ¡cuántas sorpresas
cabe esperar!
8. Revelar, pues (en el sentido fotográfico). Pasar de lo posible a la realidad. De lo que
todavía no es a lo que será. Dar realidad - en un sentido bien diferente del "realismo" que se
satisface con las evidencias y no busca sino lo que ya ha sido hallado.
9. El peligro - de todo arte experimental: tomar los medios por el fin, la gramática por el
libro de texto.
10. Método: Tratar a las palabras como objetos, seres en sí, que son antes de significar.
Darles un máximo de presente.
11. ¿Es deseable: palabras sin pasado, ricas de un solo presente, concretizando lo posible?
12. Hay que amar las palabras. Tantos poetas experimentales no hacen sino odiarlas, o
burlarse de ellas, ¡o hacerlas sufrir! ¿Pero no es acaso otra manera de amor?
13. Moral personal: No espantarse de lo que otros llaman "gratuidad".
14... Pero pasar de lo que ellos llaman "gratuidad" a lo que nosotros llamamos "significación"
es una cuestión de voluntad. Querer significar. Buscar significar. "Tú no me buscarías, si ya
no me hubieses encontrado", dice la significación al signo ferviente.
15. Axioma: Nada escapa a la significación.
16. Método: Tratar el lenguaje COMO SI FUESE una realidad autónoma - sin olvidar que no
es una realidad autónoma.
17. Empujar el lenguaje hasta sus extremos.
18. ¿Ante quién, ante qué, se siente responsable el poeta? Ante las palabras.
19. Algunas formulas que me han servido alternativamente: POESIA ABIERTA (Demasiado
vago, pero, ¡ay!, fácil de retener) POESIA OPERACIONAL (Demasiado pedante, pero bastante
justo: el poeta como operador de lenguaje) POESIA DE ACCION (bueno pero incompleto, y
tocando sobre todo a la poesía que busca una comunicación directa, que marca su voluntad
de participación) POESIA ALEATORIA (honesto pero impreciso). Otros dicen: POESIA
CONCRETA, o, más simple todavía, POESIA EXPERIMENTAL. ¿Cuál es la formula que
terminará por imponerse? La peor, como de costumbre (el arte gótico). Hace falta una
fórmula: la Historia lo exige...
20. Proponiendo "Nada escapa a la significación", no hago más que retomar una idea cara a
Kandinsky - me gusta, por otra parte, comparar el estado actual del lenguaje poético con el
de la pintura - cuando el gran artista hizo sus primeras "composiciones" abstractas.
21. He tomado ejemplo del arte no-figurativo. La libertad con la que los artistas nofigurativos
tratan el mundo de las formas objetivas me ha dado confianza. Cierta música,
también: en julio de 1964, una larga discusión con Edgar Varèse, una noche de canícula, en
Nueva York, me confirmó en la elección, como hipótesis de trabajo, de una riqueza potencial
de lo inexpresado.
22. La poesía es inauguración, no confirmación. Si la palabra es un acto, marca una partida.
La poesía debiera ser - debe ser - es - el principio de la Palabra, del Verbo, del Lenguaje.
23. Revuelta y Aventura: los dos movimientos de la poesía de hoy, su doble tarea.
Sublevación contra el uso, el mal uso del lenguaje, el debilitamiento continuo del lenguaje.
En el curso más y más acelerado de los años que acabamos de vivir o de heredar, uno de los
fenómenos menos discutibles es el del debilitamiento continuo del lenguaje. Nuestro léxico
de base se ha transformado en un repertorio de mistificaciones en el que las palabras
disfrazan nociones extranjeras a su acepción primitiva y auténtica. En verdad, nos dejamos
dominar por las seudopalabras, las antipalabras, es decir la propaganda, bajo todas sus
formas - religiosa, política o literaria... La historia de la poesía en Francia, desde el
simbolismo, es la de su revuelta contra la entropía del lenguaje.
Simplificando, si se me permite, puede decirse que ha seguido dos líneas principales: una,
destinada a preservarla en su ley interna, buscar la recuperación, por formas exigentes, de
algunos poderes de los que ella disponía en el momento de su plenitud; la otra, que es el
recurso y el abandono a la imagen, la condensación en las palabras de un máximo de
significaciones atestiguadas - para salvar a estas palabras de la banalización. En suma, a las
antipalabras y a las seudopalabras del lenguaje en crisis, la poesía ha opuesto superpalabras
deslumbrantes, pero peligrosas, dado su alejamiento de la "verdadera vida". En cierto modo,
la poesía se ha encerrado en su revuelta y su rechazo.
Para poder respirar, desde entonces, toma vuelo, a fuerza de alas, y de estrofas, hacia los
grandes espacios jalonados del Mito y de la Historia; o bien, perdiendo aliento, se va a
habitar las grietas, las lagunas -he aquí la discontinuidad que tanto irrita en tantos poetas
actuales...
Voy a citar el testimonio objetivo de un compositor, Pierre Schaeffer (los poetas, por su
parte, se justifican demasiado cómodamente): "Se ha hecho un consumo tan grande de
poesía, como de música, desde hace algunas décadas, que el agotamiento del terreno es
semejante, y que la poesía agoniza, parece, porque los poetas ya no nos interesan, salvo
cuando son inventores."
Invención, para mí, es sinónimo de aventura...
24. La poesía no es, no ha sido una vez para siempre. Ella se hace (y se deshace) cada día,
como la verdad. ¿Cómo, si no, admitir al mismo tiempo a Homero y a Basho, Petrarca y
Maiakovski?
25. Adivinanza.
-¿Qué diferencia hay entre una palabra "rarísima", de ésas que ama Saint-John Perse, y una
palabra "inventada"? Usted puede, si no la conoce, encontrar el significado de la palabra
rarísima en el Littré.
-¿Y si no tiene usted el Littré?... Bueno, le queda la posibilidad de soñar un significado,
dejándose llevar por el aspecto "físico" de la palabra, cosa que usted puede hacer con la
misma comodidad con la palabra "inventada"... En verdad, la poesía debe forzarnos sin cesar
a hacer un uso diferente del lenguaje, y sorprendernos, y provocarnos, ubicándonos, por
ejemplo, en ese "desconcierto receptivo" del que hablaba Gassiot- Talabot, a propósito de las
sesiones del "Domaine Poétique". Ya no se trata de la rutina insensible de lo cotidiano (una
victoria de la poesía: cuando ella obliga a lo cotidiano a dar lo que tiene de mítico).
¿Electrochoque? En la violencia, a veces. Pero puede bastar con un ligero desequilibrio:
pienso en el museo Guggenheim de Nueva York, que Frank Lloyd Wright ha concebido como
una sola rampa desarrollando sus cinco espirales hasta la planta baja. A causa de la
pendiente, cada alto ante cada obra nos obliga a buscar un nuevo equilibrio - y contemplar
un cuadro se vuelve un acto objetivamente diferente de la contemplación de la vitrina de una
tienda...
26. Parafraseando a este gran aventurero de la música contemporánea (Pierre Schaeffer):
"Abrir una brecha en la muralla de la poesía, que nos rodea como una ciudadela". Por mi
parte, yo he sentido esta necesidad en dos ocasiones: hacia 1953, y entonces escribí el
"Silabario"; después, en 1959, con "Délie". Ambos poemas publicados, ¡en tan pocos
ejemplares!, en 1960, bajo el título de "Aléa". ¿En el intervalo? He hecho del lenguaje
poético un uso "tradicional", componiendo principalmente poemas líricos que respetaban la
sintaxis y la gramática. A veces, germinaban palabras desconocidas, en el rodeo de una
estrofa. Yo las acogía con precaución, con placer, también. Queda por decir que durante todo
ese tiempo yo no había adquirido la indispensable libertad de espíritu que hace falta para
practicar la poesía experimental. Puesto que, debo reconocerlo, la poesía experimental exige
un gran desinterés: abstraerse de la mayoría de las pasiones contemporáneas, abdicar de la
mayoría de las ambiciones consideradas desde el Romanticismo como consubstanciales a la
poesía. Se despertará la vieja acusación del arte por el arte. Sin duda. Pero aquí, el arte por
el arte quiere decir el lenguaje por el lenguaje, y yo he repetido suficientemente que no se
toca impunemente el lenguaje. El instrumento -la operación-, el operador están unidos
orgánicamente, y fatalmente. Modificar uno de los términos, es modificar el conjunto.
27. Si la lengua es instrumento de comunicación, el lenguaje poético es instrumento de
investigación y de invención.
28. Que el lenguaje poético sea definitivamente irreductible.
29. Modificando como conviene las fórmulas célebres: La palabra en todos sus estados -La
parcialidad de las palabras.
30. El poema como experiencia inmediata.
31. Trabajo del poeta: montar trampas de ser.
32. Suscitar campos semánticos no prescritos.
33. Otra definición: el poeta es un hombre para quien el lenguaje está siempre inacabado,
siempre interrumpido, lo mismo que, dependiente del lenguaje, la realidad humana.
(Heidegger, Paz).
34. Ampliar - ver ilimitar - el campo del lenguaje.
35. Humildad: el poeta como operador de palabras.
36. Voluntad de azar: el poeta debe marcar un surgimiento de lo imprevisible - en el sentido
indicado por Pierre Boulez, cuando afirma: "No hay creación más que en lo imprevisible
deviniendo necesidad."
37. No soy yo quien... 1) "La poesía es un arte del lenguaje" (Valery); "El todo es decir todo,
y me faltan palabras" (Eluard).
38. Las palabras más preciosas, para el poeta, son aquellas que tienen "algo que decirnos".
Sobre ese "algo" (que no se encuentra generalmente en los repertorios), se juega, en gran
parte, el destino del poema.
39. Por un lenguaje, en constante reinvención, hacer retroceder los límites de lo indecible, de
lo inexpresable. Domar el Caos, lo Irracional. Triunfar sobre lo Improbable..."Más el mensaje
es probable, dice el cibernético Norbert Wiener, menos aporta como información. Los clisés y
los lugares comunes, por ejemplo, esclarecen menos que los poemas".
40. Lo surreal, lo inconsciente, no es, en el fondo, nada más que lo innombrable, lo
informulado. "Todo está dicho y..." Todo lo contrario: "¡Nada está dicho todavía!... Esto debe
ser una certeza. Si no, ¿para qué escribir? ¿¿¿Para colmar aún más nuestras Bibliotecas
Nacionales y sus Depósitos ya atiborrados???
41. ¡Suma despreciable, el poema que no es un hecho cumplido!
42. Código preferido a Estilo. El código es el hombre. Cada poema nos propone su código.
Eficacia (o no) de ese código: luchar contra la tendencia entrópica del lenguaje; conservar la
energía, es decir el impulso vital (la emoción, etc.), en el poema. Transmitir.
43. He seguido el ejemplo de Kandinsky y la pintura no- figurativa. En la misma época,
Stravinsky da, después de Petruchka, la Consagración de la Primavera. Debussy descubría
una voluntad de "hacer música con lo que no es música"... Sí, ¡o con lo que no era música
hasta entonces!
Leer poesía en lugar de música, y se verá formulado uno de los imperativos que nos
conciernen hoy.
44. O bien, este párrafo de la intervención memorable del director de orquesta Ernest
Ansermet durante el debate sobre el arte contemporáneo (Rencontres Internationales de
Genève, 1948), donde la poesía no tenía nada que proponer (la poesía, muy seguido, está
ausente de esas confrontaciones -o, sino, está presente sólo para hacer prueba de
conformismo o para exponer ambiciones que le son fundamentalmente heterogéneas:
políticas, filosóficas, etc.): "El músico se preocupa menos por realizar una obra que por una
nueva manera de hacer, una nueva técnica, un nuevo tipo de objeto; de ahí esa rápida
sucesión de formas insólitas, por no decir descabelladas, que han desconcertado tanto al
público, y que ya no son tanto proyectos estéticos, como modas." Antes, Ansermet había
dicho: "A juzgar por su comportamiento, es imposible determinar si el compositor ya no sabe
cómo hacer, o si no sabe qué más hacer, ni por qué."
Creo, pensando en la poesía, haber respondido abundantemente a estos puntos de
interrogación; en cuanto al resto, suscribo enteramente lo que dice Ansermet, con esta
diferencia: conviene invertir los signos, y tener decisivamente por positivo lo que él tiene por
negativo... Jugando un poco, haré del final "modas", sustantivo femenino en el texto, y
peyorativo, un masculino que podría leerse, debidamente completado: "modos sucesivos de
ser". Hay una poesía cada vez que hay una voluntad de ser.
45. Responsabilidad del poeta. Una experiencia no es una excusa.
46. A los poetas: ¡Interrogad a la Esfinge!
47. Una historia completa de la poesía occidental sería la del estallido de las formas, desde el
Coup de Dés de Mallarmé hasta Antonin Artaud y Michaux, pasando por el dadaísmo
germánico, Tzara, el Futurismo italiano y ruso, y las obras, significativas, bien que en niveles
diferentes, de un Pound, de una Gertrude Stein, de un Cummings, de un Joyce, y, por
supuesto, Ekelöf y Lindegren. El Surrealismo sigue siendo una etapa capital (La Inmaculada
Concepción, etc.).
48. El poema debe realizar -dar realidad, volver real, integrar al mundo humano, instaurar.
Movimiento contrario del "realismo", quien toma de la realidad, parte de la realidad dada.
Aquí, simple constatación; allá, fundación.
49. ¡Basta de preocupaciones: el sueño es insuficiente; la imagen es insuficiente! ¡Cuánto
tiempo desperdiciado por los poetas para demostrar la autenticidad de sus sueños, para
justificar las imágenes!
50. Etc..

domingo 9 de agosto de 2009

Cascando¹

1
por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión de
un vertedero de palabras

¿no es mejor abortar que ser estéril?

después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas

2
diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amar
de saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
sino me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca

un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterable
de las palabras

una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular

yo y todos los otros que te amen
si te aman

3
a menos que te amen


Samuel Beckett

Versión de Jenaro Talens

NOTAS DEL TRADUCTOR:
Publicada por primera vez en Dublin Magazine , vol. XI ( octubre- diciembre de 1936).
El verso 4, que abría el poema en esa ocasión, decía así: is it better to abort than be barren?
La inclusión de la partícula de negación (not) y los tres versos anteriores que aquí se
incluyen son de una versión posterior.
¹cascando: -da idea de caída. Este título lo volvió a utilizar Beckett 27 años después para una
obra radiofónica, escrita en francés y estrenada el 13 de octubre de 1963 bajo la
dirección de Roger Blin.
nueve días: -alusión a la creencia popular de que el ahogado volvía a la superficie al cabo de
nueve días.